martes, 18 de agosto de 2015

'Desagüe' lechero


Hoy tiro por el desagüe la tercera remesa de leche materna congelada que nunca pude aprovechar (bueno, ahora que lo pienso mejor entrego los botes a la camioneta esa de la mancomunidad, no vaya a ser que aumente el nivel de proteínas en el Arga y salgamos en el Teleberri). 

Me he resistido hasta el último momento, con la idea de hacer jabón y que la cosa duela menos, pero no tengo tiempo ni me fío de que me vaya a salir el invento sin que haya heridos y quemaduras de tercer grado por sosa cáustica en el camino, así que claudico. 

Lo que sí me gustaría es compartir en plan práctico los errores que cometí en el tema de la leche materna cuando nació nuestro peque, por si a los padres de otros bebés prematuros le sirven de algo. Sé que cada caso es un mundo, pero en el mío, me han quedado claras tres cosas: no hay que almacenar mucho, mejor tarro pequeño para congelar y, cuando la producción baja, no hay remedio mágico que valga. Al menos a mí no me ha funcionado ninguno, más que el de insistir con el sacaleches, nuestro gran amigo de los últimos 16 meses (las veladas de visionado de 'Breaking Bad' y 'Los Soprano' no habría sido lo mismo sin el run run del extractor de fondo). 

Os lo explico todo con más detalle, en plan FAQ casero. Insisto en que es una vivencia muy personal basada en una lactancia materna vía sacaleches, ya que bitxin estuvo cuatro meses en UCI y la posibilidad de dar pecho directo llegó bastante tarde y no fue nunca para lanzar campanas al vuelo (aunque algo hicimos hasta que en enero dijo alto y claro 'no', a mordisco limpio).

- ¿Qué cantidad de leche sacarte mientras el bebé está en la UCI? A mí nadie supo decírmelo con claridad, y a la vista está que me saqué demasiado. Hay que tener en mente lo pequeños que son estos bebés, especialmente los grandes prematuros de menos de un kilo. Por mucho que quieran comer, sus tomas suelen ser bastante modestas. Aún hoy, con 16 meses, lo máximo que se toma el rey de la casa son bibes de 100 mililitros. Si volviera al principio, tengo claro que mantendría la periodicidad (sacarme leche cada 3-4 horas durante el día), pero no 'exprimiría' cada teta hasta el final (a no ser que hubiera dolor), para no crear un nivel de producción de leche que, en mi caso, no era necesario para el bebé (caso aparte son los bebés que tomen más que el nuestro, claro está, todo depende de la demanda que vayáis viendo venir). 

- ¿Cuánto almacenar? No me atrevo a decirlo, pero hacer grandes acopios exige una gestión exquisita de la leche, que yo no supe hacer. Hay que tener en mente: que la leche congelada caduca antes de lo que nos gustaría (los meses pasan volando), que descongelada adquiere un sabor un poco extraño (yo diría que cauchoso, neumático) que el niño a veces puede rechazar (a mí me pasó, especialmente con los tarros grandes), que un día que se vaya la luz o te dejes la puerta del congelador abierta puede acabar con tus reservas o sumirte en un mar de dudas sobre si la leche se habrá estropeado o no... En fin, a mí me ha ocurrido todo esto y más, así que tengo claro que la próxima vez no me obsesionaré tanto con tener mucha leche almacenada. 

- ¿Me levanto de noche para las extracciones? Creo que eso depende de cada cuerpo. En mi caso, no fue necesario, porque tenía suficiente leche sin necesidad de hacer extracciones nocturnas y no tenía dolor. Primé el descanso y creo que fue una de las cosas en las que acerté.

- ¿Tarro grande o pequeño para congelar? Creo que son más prácticos los botes o bolsitas de 80-100 mililitros. Los grandes (250 mililitros, en mi caso) tardan tanto en descongelarse que son más difíciles de manejar. Para cuando acaban de descongelarse sin calentamientos agresivos para la leche, a veces ya están al borde de caducarse. 

- ¿Qué tomo para incentivar la producción? Cerveza sin alcohol, levadura de cerveza, alfalfa, homeopatía (ricino diluido, en mi caso), agua en cantidades industriales... Yo lo probé todo, por aquello de que 'mal no irá', pero mi conclusión es que nada aumentó la producción. Sin más, en un momento bajó y yo fui adaptando las extracciones para no desesperar al ver que aquello menguaba. "Y por eso bajó más la producción", me podrá decir alguien. Yo personalmente no lo creo, y prometo que he podido conocer mucho mi cuerpo en estos meses. Aún hoy, 16 meses después, sigo sacándome leche tres veces al día, unos 300-350 mililitros en total, y si el bebé necesita más lo completo con leche artificial. Lamentablemente, no suele pedir mucho más, no llega al medio litro que recomiendan por estos lares los pediatras, qué le vamos a hacer (lo intento compensar con yogures y quesito en el puré). 

- ¿Leche materna o artificial? Lo que sea estará bien. Es más. Será perfecto y es sagrado. Las madres de prematuros necesitamos más respeto y apoyo que nadie, decidamos lo que decidamos. Que nadie nos agobie con la 'necesidad' de cambiar a la leche artificial porque el bebé no engorda lo suficiente o está a años luz del soñado percentil 3, y que nadie nos venga tampoco a insinuar que estamos privando a nuestros pequeños de algo esencial si es imposible dar pecho por lo que sea. Nosotras sabemos más que nadie que la fuerza para salir adelante la saca el bebé de una fortaleza y un empuje que va más allá de clases de leche o los tipos de crianza. A veces incluso más allá de máquinas o medicamentos.

Dicho esto, pedir es gratis, así que pido (obviamente) UN BANCO DE LECHE EN NAVARRA. 

Y como sé que en este blog lo único que queréis es saber de bitxin y ver que pinta va teniendo, en vez de leer las peroratas de su madre, aquí va él entero y verdadero, cuan largo y estilizado es. 


Bitxin, este fin de semana, de alterne en fiestas de Lerín.



domingo, 3 de mayo de 2015

Primer mandamiento


Ando yo buscando estos días un rincón de pensar y nada, no hay manera. Está siendo difícil encontrar un hueco. Pero hay un pensamiento que me ronda la cabeza y lo quiero soltar así, un poco en bruto, aprovechando que es el día de nuestras santas.

Madres del mundo: que os quede claro que nada hace más feliz a vuestros hijos que veros guapas, alegres, descansadas, realizadas, felices... Que sí, que muy cómodo encontrarte todo caliente y planchado en casa y abrir a tu antojo ese grifo inagotable de paciencia y fondos para buitres, pero que lo más importante, en lo más hondo de este pozo de yoísmo que somos los hijos, es veros bien.

Así que, primer mandamiento: amaros a vosotras mismas por encima de todo, que el prójimo ya se irá sacando las castañas del fuego. Menos andar con la lengua fuera para llegar a todo, menos sacrificios mal entendidos y traspasados casi intactos, generación a generación.

Ya sé que a la reina madre de mi casa todo esto le entra por un oído y le sale por el otro sin dejar huella, por eso lo pongo escrito y así le sirve de recordatorio las diez veces al día que entra a este blog para ver si hay nuevas historias de su nieto.

Algo de poso esperamos que le quede, ahora que anda por el taller de chapa y pintura, agobiada perdida por tener que centrarse un poco en ella misma, por primera vez en los últimos 36 años.

Que no tiene costumbre, ya se ve, pero va a tener que resignarse y aprender. Aunque sea por nuestro bien.






miércoles, 1 de abril de 2015

Más vale un diente que un diamante


Javier, experimentando con un buñuelo en su primer Día del Padre.
La primavera ha llegado con el primer diente, el primer huevo, la primera bronquiolitis y unas cacas color mostaza que no había cómo atacarlas. Un pack multiaventura para padres primerizos que no te lo diseña ni Frank de la Jungla pasado de chupitos de licor de lagarto.

Pensábamos que íbamos a pasar el primer invierno limpios y mira qué despedida. Eclipse de mocos. Y anda que nos hemos estado cuidando para huir de los virus... Pero como dicen los hombres rudos allá en los frentes de guerra, "cuando no te toca, ni aunque te pongas, y cuando te toca, ni aunque te quites".

Lo del diente vale como buena noticia. Se ha hecho de rogar, pero ya asoma, a las puertas de que bichín cumpla un año. De esta rebasamos la barrera psicológica del puré pasado y requetepasado y desempolvamos los libros esos que dicen que los bebés pueden pasar de la leche al filete sin que sus padres toquen nunca una batidora.

Ay... los libros de crianza. Otros día hablo de ellos, que eso da para mucho.


viernes, 6 de marzo de 2015

Fuera de plazo




Bye, bye, oxígeno.
Hoy por fin ha salido el sol y se llevan las bombonas de oxígeno de casa. Eso es un viernes en condiciones.

Se acerca la primavera y se alejan los fantasmas del invierno, que ha sido más amable de lo que esperábamos con nosotros. Gracias, señor invierno. El año que viene esperamos el mismo trato de favor.

Con el subidón de vitamina D, hemos aprovechado para hacer a bichín una sesión de fotos vestido de Olentzero, para así descoser de una vez los remetidos del traje y guardarlo para las próximas navidades (y las siguientes, y las siguientes, y las siguientes, que los abuelos nos lo compraron con vistas a un futuro lejano, casi preadolescente).

Y así hemos pasado la mañana, con un mini señor del carbón que todavía no tiene fuerza para estar sentado y ya quiere ponerse de pie y saltar como un loco, preferentemente sobre las partes nobles de cualquier varón que se ponga a tiro.

Un poco fuera de plazo todo, pero así parece que funciona esta familia de un año a esta parte. Y tiene su punto, para qué negarlo.

Estamos tan felices ya atareados que no encontramos palabras ni tiempo para expresarlo en condiciones, pero queremos al menos compartir esta sonrisa de nuestro tesorillo, que tiene una paciencia infinita con sus padres, y que, como bien dice Miguel de sus pequeñas Paula y Lucía, la mayoría de las veces nos cuida más a nosotros que nosotros a él.

Secreto de prematuros. Quien lo probó, lo sabe.

Un Olentzero para recibir la primavera. Por qué no. 




viernes, 6 de febrero de 2015

Play boy, play


Ni Baby Einstein ni Beatles para bebés. La oferta musical al uso en el universo lactante no nos funciona. Por eso hemos configurado nuestro propio batiburrillo de temas para amansar a la fierilla que ocupa nuestros días. Mientras el padre anda poniéndole Tahúres Zurdos, Rosendo, Barricada Junior, la Pamplonesa y el Peñas Mix para los momentos más folclórico-rockeros del día, mi selección 'relaxing' pasa por algunos discos de Joan Chamorro y Andrea Motis, Sweet Wasabi, Marlango y algo de Juan Perro.

Aquí mi 'top five':

Moon river, Joan Chamorro y Andrea Motis (Chamorro-Terraza & Friends). Me encanta, me encanta, me encanta. Dream maker, heartbreaker!!
Over de rainbow, Joan Chamorro y Andrea Motis (Feeling good). De cuando aún estábamos ingresados. Efecto narcotizante asegurado, no me queda claro si por gusto o autoprotección. Por lo que sea.
Play boy play, Marlango (Life in the treehouse). No sé con qué intenciones escribieron este tema Watling y compañía, pero yo le he puesto las mías y me chifla.
Duerme zagal, Juan Perro (Río negro). Mi nana preferida. La empecé a ensayar en guitarra cuando bichín estaba aún en mi barriga y ni siquiera sabía si iba a ser nene o nena. Así que casi funcionó como conjuro para que el cromosoma XY saliera ganando la batalla y viniera al mundo nuestro zagalillo, que no zagala. He de reconocer que a él le gusta poco o nada y al padre nada de nada (dice que da un poco de miedo), pero ya irán entrando ambos dos.
Make my day, Sweet Wasabi (Área de Servicio). Canciones que te ponen de buen humor. Un poco de wonderfulismo nunca viene mal.













En el terreno musical, Javier es más de maracas
y bolsas ruidosas que de arpegios.
Qué le vamos a hacer
Admito que el peque se salta con pértiga mis preferencias. Sus intereses reales pasan por 'Cinco lobitos' y la de los tres cerditos que ya están en la cama, que son los clásicos recuperados que de verdad le hacen quedar atento y paralizado, con los ojos como platos, como el camaleón que lleva dentro. En navidades descubrimos que los villancicos yanquis también tienen su aquel hipnótico y alguna de Disney ha acabado incorporándose a la lista. Un poco de almíbar de más está teniendo, pero es lo que toca. Ya le iremos descubriendo otros terrenos.

El gran acierto que hemos tenido en el terreno musical -vía padre entendido en virguerías tecnológicas- ha sido un equipo tamaño lata de 24 espárragos que cambio de una habitación a otra con comodidad y que me permite hacer y deshacer listas a mi antojo desde el móvil, apagar, encender, temporizar, descubrir temas que jamás se hubieran cruzado en mi camino gracias a un servicio de reproducción on line gratuito, entrar en bucle con mis temas favoritos.... Y además suena de maravilla.

Es uno de los pocos caprichines que nos hemos permitido para el bebé, que el pobre se ha quedado sin carrito supersónico y anda de prestado o regalado en cuestión de cunas, bañeras, ropa y demás menaje de este inmenso mundo de posibilidades que es la vida de los 0 a 3 años.

Yo es que ni salgo de tiendas de mamás y papás, no vaya a ser que caiga en algún agujero negro.









viernes, 23 de enero de 2015

Por lo menos


Se nos ha ido la abuela y nosotros nos hemos quedado tristes tristísimos, aferrados a los 'por lo menos':
Por lo menos no ha sufrido
Por lo menos ha conocido a un biznieto
Por lo menos pudimos celebrar los 90 años por todo lo alto
Por lo menos pudo disfrutar de todos sus modestos 'lujos' hasta el final: de las reuniones de familia, de sus canciones, de sus sesiones maratonianas de parchís y brisca, de sus dulces, de las copichuelas de vino o moscatel que le sacaban los colores...
Ya. Pero bien que le hubiera gustado a ella vivir diez años más y llegar a centenaria.

Cosas de la vida, el aliento que le faltó en sus últimos días parece que se lo ha cedido a nuestro pequeño. Hoy tenemos consulta con la neumóloga y es muy posible que nos permita empezar a estar sin oxígeno las 24 horas.

Casi como en el libro de Jabois, en el que su hijo Manu nace, mientras en la planta de arriba del hospital  muere su abuelo. Aquí el recuerdo del escritor, muy parecido al que guardamos todos de estos abuelos especiales que marcan nuestra vida. Hay historias tan parecidas que abruman.



Nosotros también le hemos dado a la tecla. Esto es lo que leímos (mi madre, en concreto) en su funeral de ayer.


"Dicen que a partir de los siete años no nos pasa nada especialmente relevante. Que lo más importante ocurre en esos primeros compases de vida. Muchos de nosotros pasamos esos primeros siete años a tu lado, abuela, bajo el cobijo de tu cuerpo grande y tierno, suave por fuera y por dentro. Rodeados de los olores de tu casa: el del vapor de agua cuando planchabas; el de tus rosquillas con anís, tus manzanas asadas, el de las verduras de tus cazuelas siempre en marcha; el de tus tintes de joven o el plis de tu pelo blanco con reflejos lilas de las últimas décadas; el del cuero y el betún del cuarto de los trastos, donde acumulabas pares y pares de zapatos de hormas imposibles en las que nunca pudiste entrar, por mucho que te empeñaras. Presumida tú.



Me gustaría que todos te recordáramos hoy con una sonrisa. Intentar rescatar esa alegría que desbordabas siempre y esa picardía buena que te gastabas. Como cuando ponías la radio desde primera hora de la mañana, para alegrar a toda la calle. O cuando cantabas canciones de tus tiempos, de las que ya no se encuentran ni rebuscando en internet. O cuando hacías trampas al parchís, como quien no quiere la cosa. O cuando tu sordera de los últimos años desaparecía repentinamente porque habías detectado algo que de verdad te interesaba. O cuando íbamos a la residencia, a visitar a tu hermana o a tu tía, y rejuvenecías diez años. Que casi hacías cabriolas por los pasillos al sentirte tú tan fuerte aún, hasta última hora.

Contigo te llevas esos misterios sin resolver que han rodeado tu vida: el secreto para tener flores bonitas todo el año en las ventanas; para tener una piel de porcelana; tu fórmula para no coger ni un catarro; tu secreto para conservar una paciencia infinita, para no mostrarte nunca cansada ni quejosa. Tú, que has cuidado de tantos y de más que te hubiera gustado cuidar. Que si no llega a ser porque te fallaban tanto las piernas, ya andabas ofreciéndote de canguro para tus biznietos.

Imposible lograr que pararas quieta, abuela. Tú, que te pusiste el delantal el mismo día de tu boda y no hubo manera de quitártelo nunca. Así te nos has ido, estremando la casa hasta el último momento. Queda huella de tu garbo y buen ánimo por todos los sitios por los que has pasado: por Burlada, por Descalzos, por Nagore, por las casas de lo viejo en las que serviste, por Ujué, por esta Txantrea tan especial que sacasteis adelante tanta buena gente como tú...

Contigo lo aprendimos todo. Las lecciones más importantes. Que la limpieza es media vida y que nunca se madruga lo suficiente. Que como el rinconcico de casa no hay nada. Que no hace falta mucho más que una cocina en marcha, invitados a comer y un poco de jaleo para ser feliz en este mundo. Que los años pasan volando y, después de Navidad, para cuando te quieres dar cuenta ya es San Fermín. Y en San Fermín, para cuando te quieres dar cuenta ya es Navidad. Que el helado es digestivo y que nunca es mal momento para una taza de chocolate caliente. Bien caliente. Que casi escaldaba.

Nos has dejado el corazón helado, como el tiempo que hace allí fuera. Va a costar que llegue el deshielo.

Y tú que rezabas por todos, abuela. ¿Ahora quién lo hará?

Últimamente te despedías diciendo 'Gracias por todo', con un hilo de voz gastada y cansada en el que apenas reconocíamos tu fuerza de siempre. Gracias a ti, abuela. Imposible olvidarte".

Que siga la partida.



miércoles, 7 de enero de 2015

Tiempo de cerezas

Seguimos inmersos en un tiempo difícil, intentando encontrar algún brote que se convierta en una flor comestible, para tragárnosla sin masticar ni pensar. Rescato el poema de Jean Baptiste Clement para dedicárselo a mi abuela, capitana general de nuestra casa, que hoy se ve obligada a retirarse a unos cuarteles de invierno que jamás le hubiera gustado pisar.

Ella fue quien me enseñó a engancharme pares de cerezas en las orejas, para simular los pendientes efímeros de una infancia feliz a su lado.

Me cuentan que en el camino había niebla, pero no ha faltado la conversación y la risa. Nos quedamos con un nudo en la garganta, cruzando los dedos para que encuentre el cariño y la simpatía que siempre ha sabido generar a su alrededor.

No te dejes caer, abuela. Aún tienes mucha guerra que dar y otros biznietos que conocer. Monta una nueva revolución en ese sitio, cantando a pleno pulmón, como solías, hablando sin parar. De cualquier cosa.

Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
el ruiseñor alegre y los mirlos burlones
estén todos de fiesta,
las muchachas tendrán pasión en sus cabezas
y los enamorados, sol en el corazón.
Cuando vuelva el tiempo de las cerezas

silbarán mejor los mirlos burlones.
Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
cuando las parejas entre ensueños
van a cortar pendientes para sus orejas.
Cerezas de amor con sus trajes iguales
que ruedan bajo las hojas como gotas de sangre
Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
pendientes de coral que se cortan soñando.
Cuando estéis en el tiempo de las cerezas,
si acaso teméis las penas de amor,
evitad a las hermosas mujeres.
Yo, que no le temo a las penas crueles,
no viviré ya un día sin sufrir…
Cuando estéis en el tiempo de las cerezas
vosotros también tendréis penas de amor.
Por siempre amaré el tiempo de las cerezas.
De aquel tiempo guardo en el corazón
una herida abierta.
Y aunque se me ofreciera la diosa Fortuna,
jamás podría calmar mi dolor.
Por siempre amaré el tiempo de las cerezas,
y el recuerdo que guardo en el corazón.